Antes de iniciar el proceso de rehabilitación, es crucial realizar un análisis exhaustivo del estado actual del edificio o vivienda, con especial énfasis en la estructura. Para llevar a cabo este estudio de manera adecuada, es imprescindible contar con un equipo profesional capacitado, que realice un diagnóstico completo y proponga las diferentes alternativas disponibles.
Es necesario evaluar si se deben reforzar los muros, reparar grietas, añadir contrafuertes u otras intervenciones similares. Además, el techo requiere una atención particular, ya que puede ser necesario aplicar medidas para garantizar su estabilidad y seguridad a largo plazo.
Otro aspecto fundamental a evaluar es el estado de las instalaciones, como las tuberías, el cableado eléctrico, el sistema de saneamiento y la calefacción. Las normativas que regulan estas infraestructuras han experimentado modificaciones significativas en los últimos años, por lo que adaptarse a ellas es una parte esencial de cualquier proyecto de rehabilitación. Un ejemplo claro de esto es la obligación de reemplazar las antiguas tuberías de plomo, cuya utilización está prohibida desde hace tiempo debido a los riesgos que representan para la salud.
Finalmente, una vez completados todos los trámites previos y definidos los pasos a seguir, llega el momento de elegir y conseguir los materiales necesarios para la rehabilitación. ¡Y aquí es cuando comienza lo emocionante! Nos encargamos de ayudarte a obtener todo lo que necesitas, proporcionándote materiales de construcción de la más alta calidad, adaptados a las exigencias específicas de tu proyecto. Nuestro objetivo es garantizar que puedas disfrutar de los mejores resultados, sin importar la magnitud del trabajo.
Es importante tener en cuenta las distintas soluciones constructivas tanto para la rehabilitación interior como exterior, ya que no se utilizan los mismos productos ni técnicas. Las condiciones ambientales externas difieren considerablemente de las internas, lo que obliga a considerar una mayor resistencia a factores como la intemperie al seleccionar los materiales. En el caso de las fachadas, la exposición constante a la humedad, los cambios bruscos de temperatura, la radiación solar y la contaminación hace que estas superficies sufran un desgaste mayor. Los trabajos más comunes en la rehabilitación de fachadas incluyen desde la aplicación de una nueva capa de pintura o enfoscado, hasta la reparación de grietas y humedades, o el refuerzo de elementos estructurales como cornisas que puedan haber perdido estabilidad.
REHABILITAR TEJADO O CUBIERTA
Estos elementos están expuestos a agentes externos que pueden deteriorarlos rápidamente si no se realiza un mantenimiento adecuado. En general, las intervenciones durante una rehabilitación incluyen la impermeabilización, reparación de filtraciones y humedades, y la colocación de tejas nuevas. En casos de deterioro avanzado, también puede ser necesario reemplazar la estructura.
A continuación, presentamos una selección de algunos de los proyectos realizados.
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